Empresas con IA

ChatGPT en la empresa: usos reales, precios y límites

Qué puede y qué no puede hacer ChatGPT en un negocio: planes, privacidad de datos, casos de uso concretos y alternativas cuando no encaja.

ChatGPT es, para la mayoría de negocios, la primera puerta de entrada a la inteligencia artificial. Es fácil de probar, no requiere instalación y en quince minutos cualquiera entiende de qué va. Ese mismo acierto es el origen de casi todos los problemas: una empresa entera empieza a usarlo sin criterio, cada persona lo aplica a lo suyo, nadie documenta qué funciona, y al cabo de tres meses la única conclusión es que «escribe correos». Mientras tanto, información sensible de clientes ha pasado por cuentas personales sin que nadie lo haya decidido.

En este silo tratamos ChatGPT como lo que es dentro de una empresa: una herramienta de trabajo que necesita reglas. Explicamos las diferencias reales entre las cuentas gratuita, de pago individual y de equipo o empresa, y en qué se traducen a efectos prácticos: límites de uso, acceso a archivos y datos propios, control de administración y —lo más importante— qué ocurre con la información que introduces y si se utiliza o no para entrenar modelos.

Después bajamos al terreno. Casos de uso concretos por área: atención al cliente, ventas, administración, contenido y análisis de datos, con ejemplos de instrucciones que puedes copiar y adaptar. Y también los límites, que se mencionan poco: ChatGPT inventa datos con total seguridad cuando no los tiene, no conoce el contexto de tu negocio si no se lo das, y no sustituye una revisión humana en nada que tenga consecuencias legales, fiscales o contractuales.

Cuando ChatGPT no es la respuesta correcta, lo decimos y señalamos la alternativa: otro modelo, una herramienta especializada o simplemente un proceso mejor definido. El objetivo del silo no es venderte una suscripción, sino que sepas cuándo merece la pena pagarla y cuándo no.

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